
Nos hemos hecho a nuestra propia compañía, hemos adaptado el mundo al molde que nosotros mismos somos (y no hablo de egoismo), y finalmente hemos hecho de nuestros logros una forma de vida: bien superando una ruptura, o por el mero hecho de sobrevivir en una sociedad donde tener pareja es sinónimo de plenitud, a la crítica constante de nuestra supuesta frivolidad.
Y nunca hemos desechado el romanticismo, es más, frente a tanto conformismo (pues la urgente necesidad de estar con alguien siempre te hace ser menos selectivo), llegamos a la búsqueda de un ideal tan probablemente inalcanzable, que nos aferramos al convencimiento de ser los últimos románticos, zorras y cabrones pero con aspiraciones.
A veces es miedo, y dejas pasar la oportunidad. A veces la vida rápida deja poco tiempo, pero sobre todo espacio, para conocer a las personas, y el ideal se queda en semidesconocido. Sí, nos hemos adaptado, también hemos fallado, hemos puesto en juego cosas importantes pero, hasta donde yo conozco, la capacidad de amar no va ligada al estado civil.
En las revistas femeninas lo llaman "La era del single" (wow). Yo lo llamo desarrollarme como individuo.
[31 julio 2008]

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada