sábado 22 de noviembre de 2008

Noviembre Gélido

La lluvia golpeando el suelo,
el agua mojando su pelo,
el frio entre los dedos
y el suspiro de un anhelo;
un par de ojos miopes que se cierran
para no ver la verdad
y, ¡mierda!
siempre queda algún momento
que su mente recuerda.


Allí a la izquierda una mirada
que cierra un capítulo en su historia,
una noria que devuelve a su memoria
las sílabas que más dolían:
él la quería
y ya no volverá a acariciarla
como aquel lejano día.


Palabras en el oído
que no se llevó el olvido,
ahora vuelan a otro nido,
ella lo sabe, él se lo ha dicho.
Quizá un capricho del destino
la hizo enamorarse, ¿quién si no?
¿Quién cree en Cupido? -Ella no
-el amor opinó.


El suelo encharcado, la calle casi abandonada,
dos sombras en la noche entrelazadas
pero, ¿qué más da?
En la oscuridad ve volar palabras
estén dónde estén;
ella no lleva gabardina
and she isn't singing in the rain.



El orgullo ahoga una lágrima,
el corazón, bajo lápida.
-Algún día despertará, os lo aseguro-
reza un epitafio
mientras el mundo se mueve despacio
y ella derrumba palacios
imaginarios
con espacio para dos.


Parado el corazón
diole protagonismo a la mente
-Que despierten sus ganas de vivir,
en este instante inconscientes.
-El tiempo lo cura todo-
susurra en ese momento el viento
y aún espera,
llorando cada noche en su aposento.
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La esperanza expiró a mediados de un noviembre gélido,
es la historia sobre los faltos besos
de los versos que perfilo.
El líquido elemento
estrellandose contra el pavimento
y ahoga con un sonoro silencio
el grito de sus sentimientos.

Sus ojos le miran lentamente
mientras se desvanece en la oscuridad,
sus manos tiemblan
y una irónica sonrisa
su pálido semblante puebla,
se siente sola mientras
cuatro sombras la acompañan,
mira su cara en un cristal
que la fria noche empaña.

A lo lejos voces que retumban en su cabeza,
hace un esfuerzo por sobrevivir
y comienza a andar con torpeza
hacia una vida nueva
más sumida en la tristeza
con la aspereza de unos brazos
que no aprecian lo que tienen
que estén entre la duda eterna que sostienen
y no demuestren amor solo con palabras

Una perla cada gota de lluvia
por cada lágrima que no derramó aquel día:
ya le dolía la soledad
más no podía mirar atrás.
Los demás nunca sabrián la causa de sus delirios
y desde entonces cada noviembre
siempre fué un Noviembre Gélido.

[Marzo 2004]