Cuanto
más avanzo y canso mi calzado
y más tropiezo, menos
entiendo estos pasos
que me traen a esto, de nuevo:
aquí,
hoy soy una sombra
que en contradicción, alumbra;
hoy soy una luz
disfrazada de penumbra.
Y vengo a estos parajes blancos
porque ya no entiendo
quien mantiene estas ascuas
ni quien comenzó el incendio;
bien, vayamos por partes,
por algún lugar se empieza:
hay fuego desde mis talones
y hasta en mi cabeza.
Quema lo que conozco
y acaba con mi piel,
deja cenizas hasta en la esperanza
y sé que es porque es él
que acabará conmigo mientras digo
todas estas frases,
ha prendido todo menos
lo que pedí que quemase.
Y quiero tumbarme en mi ausencia,
sentir que ya no soy nada, al fín;
mirar de abajo el precipicio
de que una vez caí;
y volver volando al borde y mantenerme en equilibrio,
deflagrame como hace el recuerdo
de lo que he vivido.
Y salir de la sombra
que dan los muros gigantes,
ya no queda pa el futuro
nada de lo que fuí antes;
caigo y me reconstruyo
porque sé que es importante
ser sólo un susurro
recubierto de diamante
[Junio08]
viernes 28 de noviembre de 2008
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