Me marchito día a día
y día a día, florezco..
Anochece y así quedo,
vestida en ningún atrezzo:
con la piel envuelta en hielo,
con la escarcha que es mi pelo,
con el latir de un corazón
de maquinaria de reloj.
Arrastrando estos pétalos
que aún recojo, ilusa
por creer poder hacer
de su esencia mi reclusa.
Soy la prisa de la vida
que ha aceptado que esto oxida
y prende con el mismo oxígeno
que nos llena los pulmones.
Y a razón de sinrazones
permanezco a la espera
de que frene el ciclo que une
inviernos y primaveras,
y no me siga deshaciendo
en esta rueda sempieterna
mientras Perséfone elige
entre el Averno o la Tierra.
y día a día, florezco..
Anochece y así quedo,
vestida en ningún atrezzo:
con la piel envuelta en hielo,
con la escarcha que es mi pelo,
con el latir de un corazón
de maquinaria de reloj.
Arrastrando estos pétalos
que aún recojo, ilusa
por creer poder hacer
de su esencia mi reclusa.
Soy la prisa de la vida
que ha aceptado que esto oxida
y prende con el mismo oxígeno
que nos llena los pulmones.
Y a razón de sinrazones
permanezco a la espera
de que frene el ciclo que une
inviernos y primaveras,
y no me siga deshaciendo
en esta rueda sempieterna
mientras Perséfone elige
entre el Averno o la Tierra.
[9 de Junio de 2008]
